jueves, 10 de marzo de 2011

El valor de ser hombre de verdad


Qué triste, lamentable y vergonzoso fue para nosotros y nosotras ver hoy en la mañana en las noticias de la tv a un Ricardo Mayorga haciendo ¨gala¨ de un lenguaje tan bajo que a todas luces resalta totalmente su falta de educación y su falta de madurez.

El susodicho hacía uso de palabras vulgares y soeces para referirse en contra del adversario puertorriqueño contra el que boxeará este sábado 12 de marzo en un hotel de Las Vegas, USA. Lo único que hizo fue ponerse en el más absoluto ridículo porque en lugar de dejar bien representada a Nicaragua lo único que hace es arrastrarnos a todos y todas los y las nicas en su paquete y al escucharle hablar de tal forma el resto del mundo piensa que en Nicaragua todos y todas hablamos de esta manera y que tenemos un nivel tan bajo de educación y conocimiento que no podemos siquiera entablar un debate de altura sin tener que recurrir a ser ofensivos y bajos. Qué pena!

Lo peor de todo ha sido que a los cuatro vientos vociferaba a favor de la candidatura (forzada por supuesto) de Daniel Ortega para estas próximas elecciones. No faltaba más! No le bastó con mostrarse vulgar, bajo y poco educado sino que también aprovechó la ocasión para alabar a Ortega, quien obviamente le está concediendo favores de cierta índole y a cambio el sujeto este le sirve como una suerte de embajador cada vez que puede mostrarse ante las cámaras de tv.

Aparte de que es totalmente reprochable que ande alabando cada vez que puede al dictador de Ortega, hemos de aprender que este tipo de comportamiento tan bajo y tan reprochable NO es digno de un verdadero hombre.

Un hombre de verdad no necesita ser vulgar y mostrar falta de educación para referirse a un adversario.

Un hombre de verdad no incita a, ni hace uso de la violencia tal y como lo hace este señor.


Un hombre de verdad se expresa con mesura e inteligencia.


Un hombre de verdad no cae en el juego de otro mal intencionado y cuida su imagen.

Un hombre de verdad respeta a otros hombres aunque no comparta la forma de pensar de su adversario.


Un hombre de verdad es comedido y no se apresura en emitir juicios al peso de la lengua.


Un hombre de verdad cuida su palabra porque conoce el valor que esta tiene y cómo ella puede beneficiar o no su imagen.


Un hombre de verdad respeta a su país.

Un hombre de verdad tiene criterio propio y no se deja manipular.

Un hombre de verdad no es aquel que es famoso o lleno de dinero. Un verdadero hombre va mucho más allá de todo esto.

Ojalá que todos y todas podamos reflexionar en estas cosas tan negativas que vemos en la tv y también sobre estos ¨ejemplos¨ que la misma publicidad, por obvia conveniencia, nos vende como ¨ejemplos¨ dignos a seguir porque definitivamente no son buenos ejemplos. Son sujetos negativos y situaciones distorcionadas que hacia lo único que incitan es hacia la violencia y a brindar pésimos y retorcidos ejemplos sobre lo que significa ser realmente un verdadero hombre.

¨No todo lo que brilla es oro¨ reza un antiguo proverbio.

Fuente: Comunidad Homosexual de Nicaragua - CHN.

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