martes, 8 de junio de 2010

Del dicho al hecho…. cuánto hay de cierto?

De los discursos a los hechos hay tanto trecho… la realidad es que los discursos que se manejan en muchas ONG’s no pasan de eso y no se traducen en nada en la práctica. Por ello están condenadas al fracaso y la extinción. De un conocido grupo de hombres contra la violencia hemos escuchado ya cuatro casos recientes que nos dejan pasmados, sin aliento y sin palabras y que no hacen sino atestiguar la barbarie del actuar y la carencia de un discurso que, aparenta ser muy bien manejado, pero que en la práctica se traduce en una muestra retorcida y medieval (por no decir prehistórica) de sí mismo.

1.- Una mujer (omitimos su nombre por razones de seguridad) que por muchos años vendía enchiladas, tajadas con queso, sándwiches, repostería y fresco a las puertas de esta ONG de ¨hombres¨ se muestra ahora sin esperanzas habiendo sido violentada y ultrajada por los mismos. Los susodichos ahora huyen de quien anteriormente confió en ellos, adeudándole hasta la fecha más de treinta mil córdobas y ninguno de los altos líderes de esta ONG ha dado la cara ante tal situación. Esta mujer no puede buscarlos porque ahora estos ¨hombres¨ se esconden en las profundidades del Reparto Shick, una zona de alto actuar de pandillas y, por ende, de gran peligrosidad. Y cómo queda el discurso de la no violencia contra la mujer? Y qué del slogan de ¨nuevas formas de ser hombres¨ que se ufanan de usar?

2.- Qué decir del caso de los mismos ex trabajadores de esta ONG? Sin importar que sean hombres, al final se encuentran tan vulnerables como las mismas mujeres. Un ex trabajador de esta ONG (omitimos su nombre por iguales razones de seguridad), quien fuese de alta confianza y quien tras trabajar por muchos años decidió retirarse definitivamente, se encuentra actualmente ante una situación de violencia al no recibir (luego de varios meses ya) su liquidación por los años de trabajo. A tal punto que ha tenido que recurrir al chantaje y la extorsión para ver si puede recibir el dinero que le corresponde. Esta redacción supo que el ex trabajador en cuestión tuvo que recurrir a sustraer información altamente comprometedora de esta ONG y luego a recurrir a extorsionar a los dirigentes de la misma para ver si es posible que le puedan liquidar de una vez, cosa que todavía no ha sucedido. No dejamos de preguntarnos entonces: Y qué del slogan de ¨nuevas formas de ser hombres¨?

3.- Igual de bochornosa es la situación de varios ex trabajadores de esta ONG, quienes luego de varios años de trabajo y tras infructuosas llamadas telefónicas, esperas y negociaciones, tienen que recurrir a mediaciones, juicios y demandas (con abogados y todo) ante el MITRAB dado que los líderes de esta ONG se niegan a pagarles sus respectivas liquidaciones. Sin embargo a sus altos líderes se les ve ahora conduciendo un nuevo Toyota RAV4 y siempre andan muy bien rasurados, muy bien vestidos y muy bien perfumados, pero… si hay plata para lucir bien y pagarse un todo terreno nuevo, cómo es que no hay plata para liquidar a los ex trabajadores de esta ONG? Y nos volvemos a preguntar: Y qué del slogan de ¨nuevas formas de ser hombres¨?

4.- Igual de comprometedor es saber que distintas agencias donantes ya desistieron de seguir financiando proyectos de esta ONG, dado los malos manejos presupuestarios que hacen de supuestos proyectos. De fuentes muy fidedignas supimos que Ayuda en Acción y el Centro Cooperativo Sueco, son dos de las agencias que ya desistieron de seguir financiando proyectos de esta ONG de ¨hombres¨, ante los malos manejos de que se han enterado.

En resumen:

En este país son pocos los hombres verdaderamente comprometidos con un discurso político y un actuar a la altura de hombres que en realidad quieren cambiar y transformarse y definitivamente no están en esta ONG. Sus hechos y su discurso hablan por ellos mismos.

Por otro lado, como dice el nicaragüense: Del dicho al hecho…hay mucho trecho y qué bien que se vive del negocio de las ONG´s tras un discurso bien articulado y bien labiado que a la larga puede engañar a unos/as pocos/as pero que por su misma falta de sustentación en una práctica realmente comprometida con el discurso mismo, pierde eventualmente validez y sustentación y deja al descubierto que no es más que pura palabrería que se articula para vivir cómodamente y a costillas de dinero ajeno y mal utilizado. Un discurso que no va sino de la boca para afuera y no más… y que no tiene mayor duración en el tiempo que del diente al labio. Pero seguimos escuchando de ellos que se ufanan de ser ¨hombres contra la violencia¨ y que apuestan por ¨nuevas formas de ser hombres¨? Y quién apuesta a que sí?

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